Solucionando errores de estilo


Todos cometemos errores, pero a muchos les cuesta aprender de ellos. En la moda sucede lo mismo, pero con la única gran diferencia de que, sobre todo a los hombres de ciudades como la nuestra, nos cuesta mucho identificar esos errores, y es por eso que no hacemos nada por corregirlos, porque, por ejemplo, vemos que nuestro papá, nuestros amigos y cuanta gente que se nos cruza en la calle usa una prenda de determinada manera y ya creemos que es la forma correcta de hacerlo.

En este post quiero mostrarte siete errores comunes elegidos por GQ, errores que vemos a diario en la ciudad y que restan mucho a nuestra imagen personal, pero que, afortunadamente, son muy fáciles de corregir. Presta atención:


Primer error: Usar ropa que no es de tu talla. La ropa holgada no te favorece en nada, te hace ver con kilos de más y con menor estatura.


Solución: Pruébate las veces que sea necesario las prendas antes de comprarlas. Fíjate que las mangas terminen en la muñeca y no en los dedos, que la casaca ajuste pero no apriete, que el pantalón no sea ni muy suelto ni muy ceñido (los de corte recto y sin pinzas generalmente sientan bien a todos). Lo importante es que la ropa nos ayude a vernos mejor, a resaltar nuestra fisionomía y no lo contrario. Mira las dos fotos de arriba y compara.


Segundo error: Usar los pantalones de tu abuelito. El corte es muy importante, si aún tienes algunos jeans como los de Steve Jobs, no lo pienses dos veces y deshazte de ellos.


Solución: Busca pantalones con buen fit, a la cadera y de tu talla. Un tip para tener en cuenta siempre es que, cuando compres tus pantalones, éstos te deben ajustar sin necesidad de usar correa, cuando eso suceda es porque esos son de tu talla.


Tercer error: No tomarle la importancia debida a tu corbata ni a tu camisa. Las corbatas con estampados poco sobrios y de materiales sintéticos se ven terribles, y más aún si son anchas y, encima, le hiciste un nudo pequeño y te excediste con el largo. Y si a eso le sumas que tu camisa se infla casi como un globo, pues, no dudo que mejor te verías con un polo y tus jeans.


Solución: Siempre que compres corbatas, fíjate mucho en el material, pues créeme que se nota cuando usas una de material sintético. Si no puedes adquirir una de seda (que sería una muy buena inversión), que sea de algodón o una mezcla de ambas. Luego, busca las que no sean anchas, las corbatas delgadas están de moda y te ayudan a estilizar tu imagen. Prefiere las corbatas de colores sólidos y con textura antes que las corbatas con estampados (a menos que se trate de rayas o micropatrones nada llamativos). Por último, recuerda que nunca, nunca el largo de la corbata debe superar la altura de la hebilla de tu correa, ese es su lugar ideal, así que es ahí donde debe estar, y recuerda hacerle el nudo adecuado (revisa este post). ¿Y la camisa? Te recomiendo que te alejes de las camisas con pliegues en la espalda, es momento que empieces a usar las slim fit.


Cuarto error: Usar pantalones muy largos. El efecto acordeón que crean se ve terrible (además que, claro, te hace ver chato).


Solución: La solución la tiene el sastre, llévale tus pantalones de vestir y que les reduzca la basta hasta que la caída se vea totalmente recta. Yo lo hago siempre, de hecho no tengo ni un solo pantalón, ni mis jeans, que se hayan escapado de pasar por el sastre (y es que, seamos sinceros, los peruanos no tenemos las piernas tan largas como las marcas piensan).


Quinto error: Descuidar el cuello de la camisa al punto de que éstas se metan por debajo del blazer. Nunca permitas que eso suceda, nunca.


Solución: Un correcto planchado puede evitarte este problema. Una solución más efectiva son las camisas que incluyen unas paletas pequeñas dentro de las puntas (como ésta), que suelen llamarlas "ballenas", las cuales mantienen rígido el cuello y así te evitas de problemas cuando no llevas una corbata puesta.


Sexto error: Cuando tu correa se convierte en el peor enemigo de tu look.


Solución: Recuerda que "menos es más" y que las correas, mientras tengan un diseño más simple, se ven mucho mejor. Aléjate de los detalles exagerados. 


Séptimo error: Usar un traje que, evidentemente, no es para ti. Este error lo veo siempre y es el que más me preocupa, pues cuando lo usas así de holgado, tu terno se ve descuidado y la elegancia que debería proyectar se pierde, te lo digo en serio.


Solución: Ya te lo dije en el primer punto de este post, pero te repito: Pruébate el traje mil veces si es necesario antes de comprarlo y asegúrate que todo quede en su sitio: las mangas, los hombros, que el saco se acomode a tu contextura y que el pantalón te quede perfecto (revisa más tips en este post) y ya sabes que para corregir pequeños detalles tienes a tu sastre... ¿Alguna vez has probado con los trajes slim fit (los que tienen un corte más ceñido)? Si aún no has visto lo geniales que pueden ser, te recomiendo que la próxima vez que compres un traje preguntes por ellos (en tiendas como Zara los tienen a pedir de boca), verás cuán favorecedores son. Otra opción, y la mejor, es mandarte a hacer un traje a tu medida. Nada mejor que un traje hecho a la medida de tu cuerpo, es una de las mejores inversiones que puedes hacer.

Ahora que lo sabes, ¡a ponerlo en práctica!
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