Las altas temperaturas del verano nos obligan a usar ropa ligera, fresca y cómoda, prendas más cortas o, en su defecto, delgadas. Es la única manera de hacerle frente al verano y no morir en el intento. Afortunadamente, cada vez tenemos más propuestas para sobrevivir al calor: desde los polos con cuellos más amplios, hasta shorts muy cortos, y es que todo es válido cuando se trata de verte bien sin tener que "sufrir" por ello. En cuestión de calzado sucede lo mismo, a la lista de los más veraniegos: náuticos, mocasines, sandalias y zapatillas de lona, se le une un aliado más: las alpargatas, que no son otra cosa que calzados de lona, tela u otro material ligero, con suela de caucho o goma y, generalmente, con soguilla.