Cómo cuidar adecuadamente nuestras camisas


Son prendas icónicas del armario masculino e indispensables como pocas. A pesar de haber sido concebidas tradicionalmente como piezas elegantes, hoy las camisas ofrecen una gran variedad de opciones que nos permiten adaptarlas a cualquier tipo de situación, siendo, aún en sus versiones más informales, la alternativa con más estilo para usar en la parte superior.

Sin embargo, su importancia muchas veces no es adecuadamente valorada debido a los cuidados que le ofrecemos. ¿Te ha pasado que has encogido una camisa por meterla a la secadora? ¿O has manchado la zona de las axilas por el uso incorrecto de los desodorantes? ¿O, tal vez, estuviste a punto de quemar las fibras por plancharla de la forma incorrecta? Si te ha sucedido, sabrás que es justo en ese momento cuando empiezas a valorarlas de verdad (sobre todo si era de tus favoritas o si necesitabas usarla en ese momento). Para que eso no suceda, te recomendamos prestar atención a los siguientes consejos que te ayudarán a cuidarlas adecuadamente:


- Aunque resulte muy tedioso hacerlo, debemos confesar que la mejor forma de lavarlas es a mano. Para hacerlo, se debe dejar de lado el uso de la escobilla, debido a que es muy agresiva con las fibras, y debemos refregar de forma suave, solo cuando sea necesario. 

- Cuando uses la lavadora, debes tener claro que la forma adecuada de lavarlas es completamente desabotonadas y siempre al revés, así protegerás la parte visible de tus camisas, sobre todo si éstas tienen algún tipo de estampado o detalle. Y, aunque esté de más decirlo, es muy importante tener cuidado en no mezclarla con otras prendas que pierdan color y puedan teñirla.

En cualquiera de las dos formas de lavado, debes hacerlo siempre con agua fría, de lo contrario tus camisas correrán el riesgo de encogerse y maltratarse.

- Nunca uses productos como el cloro o detergentes muy fuertes, a menos que sea estrictamente necesario, pues solo conseguirás acortar considerablemente el tiempo de vida de tus camisas. Existen productos de prelavado que son poco agresivos con las fibras y te pueden ayudar con las manchas difíciles. 

- No uses la secadora. Lo adecuado es el secado al aire libre.

- Con respecto al planchado, la mejor manera de hacerlo es al revés o con una tela blanca encima, y cuando las camisas no están completamente secas (si lo están, no te preocupes, pues afortunadamente, hoy la tecnología nos ofrecen la opción de humedecer un poco las camisas mientras las vamos planchando).

- Una vez planchadas, cuélgalas siempre con el botón del cuello abrochado para evitar que pierdan su forma y hazlo siempre en colgadores apropiados. Olvídate de los de plástico o aquellos que te regalan en la lavandería, pues tienden a marcar los hombros notoriamente; en cambio, opta por colgadores de madera con cierto grosor que te permitan conservar la forma redondeada de los hombros. En el caso de camisas informales, puedes guardarlas dobladas siempre que no marques las líneas, ésto a fin de que sea más fácil plancharlas nuevamente cuando las necesites.

- Finalmente, elige desodorantes que no manchen la ropa y, de preferencia, de secado rápido, de lo contrario aplícalo algunos minutos antes de ponerte tu camisa hasta que haya secado completamente. De igual forma con el perfume. Recuerda que éste se aplica directamente a la piel y no a la ropa.

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